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Música Clásica y ópera de Classissima

Giuseppe Verdi

miércoles 7 de diciembre de 2016


Cantan ellas - El Blog de Maac

3 de diciembre

Sobre "Las visperas sicilianas" y la tarantella.

Cantan ellas - El Blog de MaacYa decía el otro día que una de las condiciones del contrato firmado con Verdi con la Ópera de París era la inserción de un ballet a mitad de la ópera, Verdi situó el ballet en el tercer acto pero en el segundo acto también hay una pequeña escena danzable que también se inserta entre las costumbres de París, tiene lugar cuando entran las parejas de enamorados y Procida, que no tiene escrúpulos,  aprovecha para instigar a los franceses a aprovecharse de las novias, confiando en que, como ocurrió tras el Rapto de las Sabinas (hay una referencia directa en el propio libreto de la ópera), haya una reacción de venganza por parte del pueblo siciliano. En este momento, el de la llegada de los jóvenes Verdi introduce una tarantella. Una danza popular del sur de Italia que para unos tiene su origen en la ciudad de Taranto y, para otros, de la tarántula o de la danza para curar su picadura. El compás suele ser 6/8 rápido, con aceleración del tiempo. Este ritmo lo han utilizado varios compositores a lo largo de la historia y hoy propongo hacer un repaso por algunos de ellos, comenzaros por  la tarantella napolitana y después la de Las vísperas sicilianas, que se me antoja más napolitana que siciliana, porque también Sicilia tiene su tarantella: Seguimos con la Tarantella op. 43 de Chopin: También Liszt tiene su Tarantella: Otro húngaro contemporáneo de Liszt que también compuso tarantelas fue Stephen Heller: Y Rachmaninov también se dejó seducir por esta danza: Szymanowski: Pero también los compositores contemporáneos se han fijado en la tarantella: Y para terminar, 2 más,  la que creo es la tarantella más famosa de todas, con aroma napolitano y otra que me parece una estupenda combinación entre lo popular y la música para salas de concierto (este último YouTube dura casi una hora, pero vale la pena guardarlo y escucharlo cuando tengamos algo de tiempo):

Cantan ellas - El Blog de Maac

3 de diciembre

I vespri sicilani (11) - Mme. Cruvelli - "Arrigo! Ah parli un core"

El personaje de Héléne (Elena en la versión italiana) en Les Vêpres siciliennes (su título original) fue interpretado por Sophie Cruvelli. Esta cantante no era ni francesa ni italiana, su apellido, que parece italiano, era en realidad Crüwell y era una soprano dramática alemana, hermana de una mezzo y un barítono,  que llegó a ser muy afamada en Londres y París, aunque su reinado fue más bien breve. A los 18 años ya estaba estudiando en París y aunque su madre quería que dejara su carrera y se casara, sus profesores la convencieron para que la dejara dedicarse al canto puesto que veían en ella, gracias a sus cualidades vocales y dramáticas, un gran futuro, así que marchó a Milán y en Italia comenzó su carrera artística intepretando papeles como el de Odabella en Attila o el de Lucrezia en I due foscari, ambas de Verdi, tenía entonces 21 años. Al parecer era guapísima y una gran admiradora de Liszt, a quien seguía en todos sus conciertos, se ganó el apodo de Mme. Hinterlist (astucia o ardid en alemán), es posible que mantuviera relaciones con este pianista-compositor, así como con un afamado cantante que estaba casado. En Londres se presentó con 22 años y cantando el papel de Elvira de Ernani, otra vez Verdi, al que siguieron Rossina de El barbero de Sevilla y los dos papeles con los que había cosechado éxitos en Italia, Odabella y Lucrezia (I due foscari), así como el de Lucrezia Borgia de la ópera homónima de Donizetti, la condesa de Las bodas de Figaro, Abigail de Nabucco. Más tarde cantó Norma en Berlín y regresó a Italia, allí incorporó los papeles de Lady Macbeth (Macbeth) y Norina (Don Pasquale), participando en 1949 en la apertura de la temporada de  La Scala con Odabella  e incorporando en Génova el papel de Luisa Miller. En 1851 debutó en París con Elvira (Ernani) donde también canto Norma, La sonnambula, Fidelio y Semiramide. Su Fidelio le valió la consagración definitiva en Londres donde incorporó Linda de Chamounix. A Verdi le hubiera gustado que cantara el papel de Violetta en La traviata en 1953, dos años antes del estreno de Les vêpres siciliennes, pero no pudo ser porque la soprano tenía compromisos con otros teatros. En su momento fue la cantante mejor pagada de la historia de la Ópera de París, Meyerbeer tenía una especial predilección por ella, quien cantó Valentin en Los Hugonotes, también en París cantó La Vestale de Spontini y La Juive de Halévy, de vuelta en Londres incorporó el papel Desdemona en el Otello rossiniano y Doña Ana en Don Giovanni; otra vez en París cantó Alicia en Robert le Diable, su contrato entonces estipulaba que sólo debía cantar dos noches por semana, Cuando en 1854 estaba previsto comenzar los ensayos de Las vísperas sicilianas, cuyo papel protagonista, el de Héléne, había sido compuesto por Verdi pensando en ella, desapareció del teatro (era la segunda vez que Cruvelli se ausentaba sin dar explicaciones). Fue una oportunidad de oro para que Verdi, que no estaba muy animado a estrenar su ópera, solicitara una rescisión de su contrato con la Ópera de París, pero no lo consiguió. Aproximadamente un mes después de ausentarse la soprano reapareció, ser rumereó que se había ido a Bruselas con un señor poseedor de una inmensa fortuna, el barón Vigier. Por fin el 13 de junio de 1855 participó en el estreno de Las vísperas. Unos meses después, en enero de 1856, se casó con el barón con el que había protagonizado su espantada de la Ópera de París y abandonó su carrera. Siguió participando en funciones pero con carácter benéfico (por ejemplo, cantaba una Norma al año) y participó, también con carácter benéfico, en 1881 en el estreno en Francia de Lohengrin cantando el papel de Elsa. Falleció en 1907 con 81 años de edad. A la vista del repertorio que interpretó está clarísimo que era una soprano dramática con capacidad para la coloratura y muy versátil, a la vista de las arias que para ella compuso Verdi en I vespri siciliani está más claro todavía, hasta el punto de que el aria del cuarto acto "Arrigo! Ah parli a un core!" y el bolero "Mercé, dilette amiche" en el quinto, parecen escritos para dos sopranos radicalmente distintas, es algo que también pasa con Violetta en La traviata y precisamente es el de Violetta un personaje que Verdi quería que estrenara Mme. Cruvelli; por lo tanto, estaríamos ante una soprano assoluta o sfogato.  Es el papel de Elena uno de los que exigen mayor rango vocal de los escritos por Verdi para una voz femenina, requiere una voz muy poderosa con un consistente registro grave que debe destacar en los números de conjunto, también muy sólidos deben ser sus ascensos al agudo, y tanto en el registro grave, como en el central y agudo se necesita tener agilidad, el rago se aproxima a las 3 octavas. Escucharemos el aria del cuarto acto, "Arrigo! Ah parli un core" en distintas versiones. Como vimos el otro día la situación es la siguiente: Elena está en prisión por el intento de asesinato del gobernador Monforte, lo más seguro es que acabe siendo condenada a muerte, se siente traicionada por Arrigo, quien impidió que el delito se consumara, ahora acaba de conocer por la propia boca de su amado Arrigo que éste actuó en defensa del padre. En el aria, Elena se muestra reconfortada, morirá con el convencimiento de que Arrigo no es un traidor, aunque reconoce que la filiación de Arrigo les separa y afronta la muerte en la confianza de que él le será fiel. Esta situación Verdi la traduce musicalmente en una melodía  sencilla y muy lírica, que nada tiene de pesimista ni desgarrada sino serena y de una profunda melancolía como los sentimientos de la protagonista. Melodía sencilla pero no fácil, al final Verdi introduce una cadencia que va desde el do sostenido sobreagudo (do#6)  hasta el fa sostenido grave (fa#3). En total hay 8 versiones para aquellos que tengan tiempo y ganas de comparar.




El Blog de Atticus

2 de diciembre

LES ARTS ANUNCIA LA CANCELACIÓN DE PIROZZI

Esta mañana, el Intendente Davide Livermore, acompañado por el director musical Roberto Abbado, ha presentado oficialmente en rueda de prensa el inicio oficial de la temporada operística 2016-2017 en el Palau de les Arts, con el estreno el próximo día 10 de diciembre de la ópera de Giuseppe Verdi I Vespri siciliani. Uno de los grandes atractivos que presentaba esta apertura de la temporada valenciana era la presencia de la soprano italiana Anna Pirozzi en el complicado papel de Elena, tras el buen sabor de boca que dejó en 2015 con su Abigaille en Nabucco. Pirozzi es sin duda una de las cantantes que más garantías ofrece actualmente para defender este rol con solvencia. Pues bien, esta mañana ya se ha dignado el Intendente de Les Arts hacer público, al fin, que Pirozziha cancelado su participación en todas las funciones que tenía previstas en Valencia, aduciéndose como causa “prescripción médica ante su estado de gestación”. Las funciones de los días 10, 16 y 18 de diciembre serán cantadas por la ucraniana Sofia Soloviy, mientras que los días 13 y 21 de diciembre lo hará Maribel Ortega, a quien ya pudimos escuchar en la reciente El Gato Montés. No voy a entrar a valorar a las sustitutas antes de verlas en escena, aunque parece evidente que juegan en otra división. Hace más de dos semanas que los rumores ya eran algo más que rumores en todos los corrillos y yo mismo decidí hace ocho días hacer público en Facebook lo que se comentaba, que Pirozzi cancelaba y Sofia Soloviy sería la sustituta. Durante todo este tiempo la dirección de Les Arts ha mantenido silencio y hasta esta misma mañana Pirozzi seguía anunciada en la web del teatro valenciano, en lo que considero una nueva falta de respeto al espectador, sobre todo cuando hace ya varios días que Soloviy se encuentra en Les Arts ensayando y Pirozzi no ha llegado a pisar Valencia. No voy a poner en duda que la causa alegada sea cierta, aunque algunos sí lo hagan. Me da igual el motivo. Esto puede ocurrir en cualquier teatro. Lo que no es de recibo es que se oculte la información al público hasta el último momento. No sé si así habrán conseguido vender algunas localidades más estas dos últimas semanas, pero lo que sí puedo garantizar es que han conseguido que el espectador, además de frustrado por la ausencia de la cantante, lo que es normal, hoy se sienta engañado y menospreciado por el teatro, lo cual es intolerable. ¿De verdad es tan difícil hacer alguna vez las cosas bien del todo, señor Livermore?



Cantan ellas - El Blog de Maac

20 de noviembre

I vespri siciliani (9) - Acto 4 - Casará a su hijo con la mujer que intentó asesinarle.

El acto 4ºcomienza con un preludio que nos introduce en el sombrío ambiente de la prisión de Palermo. Exceptuando Monforte, que es el perfil complejo desde un punto de visa psicológico, los personajes de Las vísperas sicilianas resultan bastante planos, al menos para lo que Verdi nos tiene acostumbrados. En estos momentos de la ópera ya están todos los conflictos personales expuestos, Monforte se debate entre su deber de mandatario de una potencia extranjera invasora y el afecto hacia un hijo que prácticamente desconoce; por el contrario, Arrigo, o guarda fidelidad a la causa revolucionaria o respeta a su déspota y recién descubierto padre, la situación se agrava porque está enamorado de una mujer que ahora está en la cárcel acusada de rebelión y que, además, cree que ha traicionado no solo a ella sino también a su patria, Procida no termina de ganar nuestra simpatía, es de ideas fijas y solo piensa en sus ideales políticos, Scribe no nos deja ver ese lado humano que sí apreciamos en Monforte. Cuando comienza el cuarto acto estamos en el patio de la prisión. Arrigo posee en documento firmado por  su padre Monforte que le garantiza el acceso para ver a los rebeldes. Es el momento del aria del tenor, "Giorno di pianto", un lamento con una buena línea de canto pero carente de la inspiración de otras arias para esta cuerda escritas por Verdi, aunque como muchas de las piezas de esta ópera, si nos fijamos en los pequeños detalles, la factura es elegante y refinada, si queremos buscar alguna conexión de este momento con otra ópera podríamos encontrarlo en el inicio del segundo y último acto de Fidelio, no en estilo ni contenido, pero si en la estructura. Arrigo está apesadumbrado por el desprecio de Elena y el odio de sus compatriotas arrestados, aunque tuvo sus motivos fue un traidor a la causa de los sicilianos. Mientras espera que conduzcan a Elena hasta él la situación se le hace insoportable. Vamos a escuchar el aria de Arrigo y no me voy a calentar la cabeza a la hora de elegir, tratándose de un aria para tenor de Verdi es obligado escuchar a Carlo Bergonzi: Cuando sale Elena conducida por el carcelero Arrigo se apresura a pedirle perdón, pero Elena se muestra impasible, jamás lo perdonará. En ese momento Arrigo le revela que se sacrificó para defender a su padre y ahora éste nada le debe pues la vida que le había dado el padre ha sido devuelta por el hijo, quien desprecia las riquezas de Monforte y es libre para retomar la causa siciliana. Elena le perdona y canta un aria que,, junto con el dúo que la precede, es una de las cumbres de la ópera, "Arrigo! Ah, parli a un core", una inspirada melodía que, sin perder el sello verdiano, se despliega en el estilo del mejor Bellini, con unas escalas cromáticas y un trino al final que asustan a cualquier soprano, al aria le sigue un pequeño dúo que es un auténtico himno, o incluso marcha, al amor. Escuchamos la escena completa con Anita Cerquetti y Mario Ortica: Sale Prócida conducido por los guardias, se acerca a Elena y le entrega una carta que le ha llegado en secreto portadora de la noticia de que ha llegado un navío con oro y armas procedente de la Corona de Aragón, respecto al arrepentimiento de Arrigo lo considera una nueva traición. Entonces se aproxima Monforte que anuncia que los conspiradores están condenados a muerte, pide que se acerque un sacerdote  y se prepare el cadalso, mientras tanto llegan noticias de que el pueblo está a punto de sublevarse, Arrigo suplica a su padre que indulte a Elena y Procida o que le deje morir con ellos, Procida, que sigue sin parecernos simpático, piensa que Arrigo no merece el honor de morir por una justa causa. Tiene lugar entonces un estupendo cuarteto entre Elena, Arrigo, Procida y Monforte, sólo se le puede poner como pega que dilata la acción innecesariamente en una ópera que no es precisamente corta, sigue la música que ya escuchamos en la obertura, el "De profundis" cantado por un coro de sacerdotes y hace acto de aparición el verdugo y el pueblo. Monforte está dispuesto a conceder el perdón de los condenados si  su hijo le reconoce como padre. Arrigo acepta por amor a Elena, los prisioneros son por fin liberados y Monforte propone la boda de Arrigo y Elena como signo de reconciliación entre los dos bandos enfrentados y con un conjunto en el que Monforte cree haber encontrado, junto a la reconciliación con su hijo, la paz entre sicilianos y franceses; mientras tanto Procida se muestra insatisfecho y da a entender que trama alguna sorpresa (dal velo dell'amore vendetta scoppierà).

Cantan ellas - El Blog de Maac

20 de noviembre

I vespri siciliani (8) - Acto 3 - Encuentra a su padre y resulta ser su mayor enemigo.

El tercer acto de Las vísperas sicilianas está dividido en dos cuadros. El primero de ello se desarrolla en el despacho de Monforte. El duque sabe que Arrigo es su propio hijo. La mujer siciliana que abandonó a Monforte por culpa del maltrato al que la sometía, mantuvo alejado al hijo de su padre y lo educó en el odio al padre, así se lo ha confesado ahora en una carta, dieciocho años después, poco antes de morir. Es el momento del aria de Monforte, "In braccio alle dovizie", en la que vemos el lado humano del personaje, que ve su vida vacía y pone su esperanza en la reconciliación con el hijo. Una pieza delicada, como de orfebrería. La escuchamos por Giuseppe Taddei: Monforte da a conocer al joven su verdadera identidad, ahora entendemos el por qué de su inexplicable liberación, el ofrecimiento que le hizo de servir con las tropas francesas y su inactividad antes las ofensas del muchacho, pero Arrigo no asimila bien la noticia, Monforte intenta abrazarlo pero aquél se muestra distante. El segundo cuadro tiene lugar en el salón de baile del palacio de Monforte. El duque da una fiesta por todo lo alto. Es el momento del ballet, que dura media hora e interrumpe la acción, se suele suprimir, no sólo por la interrupción dramática en un momento crucial de la ópera, sino también porque la ópera ya es de por sí bastante larga como para añadir más tiempo, Gustave Kobbé pensaba que era una buena solución ofrecer solo una de las 4 secciones en que consiste el ballet (incorporándolo separadamente en su integridad), así no se vacía de contenido la escena, no se interrumpe la acción dramática y se ofrece toda la música compuesta por Verdi. En el baile de máscaras Arrigo se encuentra con Elena y Procida dispuestos a asesinar a Monforte. Los sicilianos se han introducido en el baile y se distinguen entre las máscaras porque portan una cinta de seda. Arrigo está poseído por sentimientos contradictorios, o acepta que su padre sea asesinado o debe traicionar a sus compatriotas y amigos. Avisa a su padre de que corre peligro,, pero su padre no le hace caso, decide quedarse en el baile. Poco a poco es rodeado por Elena, Procida y demás sicilianos, Arrigo se interpone y salva a su padre, éste llama a la guardia y los sicilianos son reducidos. Arrigo ha quedado a los ojos de los sicilianos, que desconocen la existencia de voces contradictorias en su interior, como un traidor. Escuchamos el espectacular concertante con el que acaba el acto:

Giuseppe Verdi
(1813 – 1901)

Giuseppe Francesco Verdi (10 de octubre de 1813 - 27 de enero de 1901) fue un compositor romántico italiano de ópera del siglo XIX, el más notable compositor de ópera italiana y puente entre el belcanto de Rossini, Donizetti y Bellini y la corriente del verismo y Puccini. Fue autor de algunos de los títulos más populares del repertorio lírico, como los que componen su trilogía popular o romántica: Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore y las obras maestras de la madurez como Aida, Don Carlo, Otello y Falstaff.



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